No es más miserable aquél que menos tiene conocimiento de si mismo,
sino aquél que más se engaña a si mismo, y piensa que además, engaña a los demás...

martes, 1 de noviembre de 2011

La Muerte de Sensualidad en la Nueva Era de la Apatía (Tercera y última parte)



No es fácil ser una mujer como yo... Estamos condenadas a tener solo "amantes" pues, la mayoría de los hombres solteros, se sienten irresistiblemente atraídos por nosotras, pero esta atracción no pasa de dos noches. Sin embargo, los amantes no tienen que convivir con nosotras y por esto son más fáciles de conservar. Además los amantes tienen mucha hambre...

Pero gran parte de los hombres no están todavía evolucionados lo suficiente, como para comprender que, las mujeres como yo, no estudiamos estrategias para atrapar a un tío para toda la vida, ni nos maquillamos de buenas chicas. Las mujeres como yo, vamos por la vida de predadoras... En mi caso, no es una actitud prefabricada... Soy una predadora. He nacido para cazar y no para ser cazada... Pero como dice un viejo refrán: Un día es de la caza, otro del cazador... algo así... risas

No obstante, las predadoras, tenemos la nefasta actitud de darlo todo cuando nos gusta un "menú"... Si matas un bisonte, debes comerlo entero o no mates un bisonte, sino una rata... Si seduzco, llego hasta el final.... No me gusta ir de "calienta pollas", además, ya no tengo edad para estos juegos.

Por lo tanto, las mujeres como yo, después de conseguir la presa, tiramos nuestras armas de guerreras al suelo, quitamos la armadura, los disfraces, nos desnudamos por completo, nos acostamos con ellos y les devoramos hasta la saciedad. Esto es lo malo... Las mojigatas listillas dejan siempre una "expectativa"  para el día de mañana, como en el cuento de las Mil y Una Noches, es decir, les comen despacio y pensando en los muñequitos cutres coronando una tarta blanca... Intentando tenazmente manipular el futuro y con esto del miedo a quedarse solas, juegan al juego del tío que está convencido de que: "soy lo mejor que te ha pasado en la vida".


¿YO? Mira, en lo que concierne al placer, solo existe el presente. Me importa un bledo todo lo demás... Lo malo es la adicción a la carne que tocó comer el último fin de de semana. Si tenemos el coño muy baboso cuando un hombre nos toca por segunda vez, significa que el tío es extremadamente sabroso, pero  también es extremadamente idiota si cree que es "lo mejor que nos ha pasado en la vida" porque, en mi caso y a mi edad, es absolutamente FALSO!


Insisto: La palabra clave es adicción...

Las mujeres como yo,  lidiamos con culpabilidad ante la adicción al cuerpo de un hombre __cual después de dos noches, probablemente ya no nos buscará__ racionalizando que, nosotras somos las responsables de atiborrar al chico de tarta de chocolate. Si das una tarta de chocolate entera a un niño, el comerá hasta hartarse, pero, vomitará y cagará por las patas abajo en el día siguiente. Esto es un hecho. No obstante, hay aquellos hombres que tienen el estómago bien fuerte y son capaces de devorar todo lo que se les ponga por delante durante un tiempo indeterminado. Con uno de estos he estado casada durante diez años... Después de este tiempo, los dos perdimos el hambre y ninguno de los dos éramos adictos a las "apariencias" como excusa para seguir juntos.

Con esta escueta tercera entrega de la "Muerte de la Sensualidad en la Era de la Apatía" quiero decir:

No te deprimas mujer... No cambies tu sensualidad, no renuncies de tu sexualidad activa ni a tu espíritu predador  solo porque no diste con un tío verdaderamente "goloso" de ti. El problema no está en tu peso, no está en tu edad, ni en tu pelo, ni en tus accesorios de belleza natural o artificial, pues a todas nos gusta ser un árbol de navidad, a veces... Si gozas de un magnetismo irresistible, un sentido impecable de higiene corporal, eres una auténtica puta en la cama que disfruta intensamente del placer sexual, además de poder tener orgasmos facilmente, entonces... Eres Perfecta. ¿Qué más quieren? 

Por otro lado, con esto no quiero decir que, los hombres que no aprecian las mujeres como nosotras sean imperfectos.... no... Sino que, simplemente están "programados" para comer  "toda la vida" solo aquello que conocen y aquello que no conocen, aunque les entre voluptuosamente por los ojos y les empalme como una moto,  les empalaga muy rápidamente... Además les asustan aquello que no pueden controlar. De modo que... es lo que hay, chicas. Yo he aceptado mi destino. ¿Y vosotras?


Desgraciadamente somos unas felinas en vías de extinción...

Andréa Cristo